Moquillo Canino

 

AAD:

• Hipertermia moderada
• Anorexia parcial
• Conjuntivitis purulenta

Generalidades y análisis del algoritmo:

Esta enfermedad ha sido descripta desde hace muchos años y ha sido ampliamente difundida en todo el mundo. Antiguamente llamada enfermedad de Carre, y todavía se la denomina distemper canino.
Es una enfermedad frecuente en animales jóvenes aunque también son susceptibles los animales adultos y los viejos no vacunados o vacunados hace mucho tiempo.
Son sospechosos de tener moquillo aquellos animales aún con escasa o nula signología cuando la temperatura corporal central, en horas de la tarde, se mantiene por días moderadamente alta (39,2 a 39,4°C) y no cede aún cuando se hayan suministrado antibióticos, corticosteroides y antipiréticos.
El diagnóstico de moquillo comienza a afirmarse, cuando además de la hipertermia moderada el paciente presenta anorexia parcial y conjuntivitis con secreción purulenta.

Agente etiológico:

El agente causal es un virus de la familia Paramixoviridae, semejante al virus del Sarampión, con el que comparte determinantes antigénicos. Se caracteriza por su tamaño mediano y por ser cubierto lo cual lo hace sensible a los rayos ultravioleta y a la desecación en el medio ambiente.
No obstante, permanece viable durante muchos meses en ambientes cerrados como son los sitios de hospitalización escasamente ventilados y en las secreciones orgánicas.
Los animales enfermos eliminan virus a través de las secreciones nasales, conjuntivales, salivales y orina.
El virus puede ser vehiculizado hacia un animal susceptible a través del aire, la ropa y las manos de personas que contactaron con animales enfermos.
Los desinfectantes más recomendados son los amonios cuaternarios y el fenol al 0,5%.

Patogenia:

El virus penetra por vía aerógena y por contacto directo o indirecto con los aerosoles de un animal enfermo.
Es captado por las tonsilas y ganglios linfáticos bronquiales, donde se replica, y es transportado a la sangre desencadenando la viremia.
Invade los distintos epitelios y se replica por segunda vez. Durante la segunda replicación se producen las lesiones que dan lugar a los distintos signos clínicos.
Se produce una moderada leucopenia e hipertermia en el sistema linfóideo como consecuencia de su replicación.
La diseminación viral inicial es hacia los epitelios de los distintos órganos, tiene una duración de dos días. Esta primera fase coincide con el primer pico febril de la típica curva febril bifásica.
Este primer pico febril sólo puede ser reconocido durante los ensayos experimentales, hecho que jamás observará el veterinario práctico, porque ocurre casi sin signos clínicos y por lo tanto no es motivo de consulta.
Durante el primer pico febril, es el único momento en que está indicada la aplicación de un suero hiperinmune o la vacuna endovenosa. Cuando el animal está en su fase de estado y ya con toda su signología clínica, esta terapéutica es inútil.
La fase de silencio clínico dura de dos a cinco días, no hay hipertermia y corresponde a la segunda replicación viral que ocurre en los distintos epitelios invadidos, provocando lesiones que darán como resultado la fase de estado.
Entre la fase de diseminación viral inicial y la fase de estado pasan entre 3 a 15 días, a partir de aquí la enfermedad se manifiesta con claridad, y coincide con el segundo pico febril o sea el que puede reconocer el veterinario.

Signos clínicos:

Hipertermia moderada, anorexia parcial y conjuntivitis purulenta son los signos comunes y más relevantes del moquillo canino.
Además de los signos comunes, el moquillo canino tienen signos propios que caracterizan a cada una de las cinco formas clínicas más o menos definidas con que, además, se manifiesta:
• respiratoria
• entérica
• cutánea
• nerviosa aguda
• nerviosa retardada
Para poder entender por qué existe una variada intensidad de signos clínicos en cualquier enfermedad, y particularmente en el moquillo, es necesario comprender que estos dependerán del título de anticuerpos que tenga el animal.
Así con un:
• Título protector: el virus no puede replicar y por lo tanto no habrá signos clínicos;
• Título medio: el virus replica, da signos clínicos leves, muchas veces este estado pasa desapercibido por el veterinario o los signos son atribuidos a enfermedades de menor importancia y luego aparece el moquillo nervioso;
• Título no protector: cuando el moquillo afecta a individuos con insuficiente nivelo nulo nivel de anticuerpos y es ahí donde la enfermedad se expresa con todas sus características.
1. Forma respiratoria:
Se manifiesta como una rinitis mucopurulenta, con escasa o abundante descarga nasal que pegotea los pelos de la cara y, cuando obstruye las narinas, produce dificultad respiratoria.
La tos es húmeda y productiva pero a veces el cuadro es tan leve que es difícil establecer si el responsable es el virus del Moquillo o algún agente de la Laringotraqueitis contagiosa; si bien esta última no cursa con anorexia e hipertermia.
En el Moquillo, la conjuntivitis produce descargas oculares purulentas y abundantes, con blefaritis - que imposibilita abrir los ojos- y fotofobia.
La inflamación difusa de la esclerótica tiene las características del paciente febril, sin una marcada inyección de los vasos epiesclerales. Cuando el virus afecta la glándula lagrimal, disminuye la secreción de la misma, lo que ocasiona una queratitis seca que puede conducir a úlceras de córnea.
Debido a la eficiencia de los antibióticos contra las bacterias contaminantes del Moquillo, actualmente las formas neumónicas son poco frecuentes.
2.Forma entérica
Se caracteriza por diarreas insidiosas, que varían de leves y transitorias, a intensas y frecuentes.
Las diarreas leves, como único signo del Moquillo, suelen engañar hasta al clínico más experimentado, donde los signos comunes descriptos en el algoritmo de aproximación diagnóstica pasan inadvertidos. Así, la etiología de la diarrea sólo será reconocida cuando aparecen los signos neurológicos tardíos.
3. Forma cutánea
Se caracteriza particularmente por la presencia de vesículopústulas en las ingles y axilas, localización que comparte con las piodermias de los cachorros.
Otra forma de Moquillo cutáneo es la hiperqueratosis de las almohadillas plantares que se ve como una hiperqueratosis descamativa exfoliativa, como "tapitas ", que al principio son firmes, para con el tiempo desprenderse dejando una cicatriz transitoria ya que desaparece en unos 10 a 15 días.
En otros casos las almohadillas y el hocico pierden elasticidad, están engrosado, secos y con un borde perimetral de descamación.
El hallazgo de estas formas cutáneas es de muy mal pronóstico, ya que, en casi todos por no decir todos los animales con estos signos anuncian la forma neurológica tardía.
4. Forma Nerviosa Aguda
Esta forma de presentación no es frecuente y es el resultado de las lesiones producidas directamente por la replicación viral en las células del tejido nervioso.
Ocurre en los primeros estadíos de la enfermedad y cursa con el resto de los signos principales. La acción vírica produce una meningoencefalitis linfocitaria con signos neurológicos comunes a toda lesión del sistema nervioso central como son las convulsiones, tics, mioclonias.
5. Forma Nerviosa Retardada
No es una constante que todo paciente que cursó un moquillo temprano tenga 20 a 30 días después las manifestaciones neurológicas del moquillo canino retardado.
El moquillo nervioso retardado se debe a una reacción antígeno anticuerpo sobre el tejido nervioso, cuya consecuencia es la desmielinización.
En un paciente que está cursando el moquillo temprano o catarral, a veces es posible prever que se desencadenará la forma nerviosa del moquillo porque en los prodromos de éste aumenta notablemente el apetito.
También es posible prever que alaun oaciente oresentará. en el futuro proximo, moquillo nervioso cuando durante el moquillo catarral se observen hiperqueratosis.
La interrelación entre la forma cutánea y la neurológica del moquillo está dada, porque durante el desarrollo embrionario el sistema nervioso y la piel tienen un mismo origen.
Las manifestaciones neurológicas pueden comenzar como leves e imperceptibles tics, hasta llegar a importantes mioclonías.
Las convulsiones son precedidas por una abundante sialorrea, hay pérdida de la conciencia. Pasados unos minutos la recuperación de estos episodios es espontánea.
Otros casos comienzan como temblores o debilidad del tren posterior para cursar hacia las paresias y parálisis.
Una vez comenzados los signos clínicos neurológicos difícilmente se detienen, por el contrario avanzan hacia formas más graves, tanto paralíticas como convulsivantes o mixtas, en las cuales la eutanasia es el camino final.
El diagnóstico clínico de moquillo se realiza teniendo en cuenta:
• Los signos principales y comunes descriptos en el AAD a los cuales habrá que sumar una minuciosa anamnesis referida a la aplicación de los correctos planes de vacunación;
• A través de la confección de una curva térmica, o sea tomando la temperatura todas las tardes y anotándola, se verá que cuando se trata de moquillo aquella permanecerá moderadamente alta (39,2 - 39,4 OC) durante como mínimo tres días.
• Los demás signos propios de las diferentes formas clínicas de presentación del moquillo;
• Observando los dientes del animal, ya que animales que cursaron la enfermedad antes del cambio de dientes, sufren la pérdida parcial del esmalte en sus piezas dentarías definitivas;
• Ante la forma neurológica tardía es importante una buena anamnesis; ya que siempre habrá una historia de enfermedad catarral que ocurrió unos 20 días atrás.

Laboratorio:

Los diagnósticos de laboratorio son de escaso valor, el hemograma mostrará una moderada leucopenia.
El hisopado conjuntival, usado en el pasado, se ha abandonado porque sus resultados son totalmente aleatorios. La serología es inconsistente pues también da positiva en los animales vacunados y otros que pasaron la enfermedad.
En conclusión, el criterio clínico para esta enfermedad es el más importante.

Diagnóstico diferencial:

Para la forma neurológica del moquillo temprano deberá considerase la toxoplasmosis como el principal de los diagnósticos diferenciales. Por lo tanto, frente a esta situación al momento de elegir un antibiótico, será conveniente utilizar uno que cubra a esta última enfermedad parasitaria.
Cuando la tos es un signo muy relevante, si no remite transcurrido un tiempo y si además faltan elementos del algoritmo de aproximación diagnóstica, deberá considerarse al virus de la laringotraqueitis infecciosa y a los diagnósticos diferenciales que se encuentran en ese capítulo.
Las formas cutáneas del moquillo son piodermias que deben diferenciarse de las piodermias juveniles del cachorro. Los cachorros con piodermias puras no cursan con los signos generales del Moquillo ni con el engrosamiento de las almohadillas plantares.
Las vesículopústulas del Moquillo, por lo general, son más grandes que las de las piodermias de los cachorros y, por efectos de la inmunosupresión vírica, pueden estar distribuidas también en otras regiones del cuerpo como dorso y lomo.
Frente a diarreas, particularmente de los cachorros, hay que ser cuidadoso ya que muchas veces éstas son tomadas como consecuencia de otras patologías más benignas con mejor pronóstico como son las parasitosis intestinales o algunas alteraciones dietéticas.
Tanto las diarreas producidas por un 11 benigno 11 virus de moquillo como las otras mejoran rápidamente tras la medicación; recién se reconocerá su origen viral cuando aparezcan las manifestaciones del moquillo nervioso.
Los cachorros de razas pequeñas presentan signos parecidos al del moquillo nervioso, con una corta anorexia que los lleva a la hipoglucemia junto con cetonuria.
El moquillo nervioso tardío con convulsiones, tiene como principal diagnóstico diferencial la intoxicación por plomo y se diferencia clínicamente porque en esta forma de moquillo el apetito es exacerbado y en la intoxicación por plomo está ausente.

Pronóstico:

En todas las formas de moquillo inmediato, el pronóstico será reservado hasta que transcurra el tiempo y no aparezcan los signos neurológicos, advirtiendo al dueño del animal que, tras un período de aparente mejoría, el animal puede evolucionar hacia la forma nerviosa.
Los pacientes con cuadros neurológicos tendrán un pronóstico grave dado que al cabo de un prolongado padecimiento casi todos mueren y, los que logran superarla, suelen quedar con secuelas como tics, mioc!onias o epilepsia.

Tratamiento:

El tratamiento es signológico y destinado a apalear siqnos del animal. Con colirios o antipiréticos.
Bayer Dipenisol Retard o Baypamun hasta remisión de los signos producidos por los contaminantes bacterianos.
Los inmunoestimulantes como Baypamun, acortan notablemente la evolución por actuar sobre la inmunosupresión. Los inmunoestimulantes, a pesar de acortar la evolución, no evitan la posible evolución hacia la forma nerviosa tardía.
Frente al estado epiléptico, se recurrirá al diazepam de 10 a 40 mg totales, al fenobarbital de 2 a 4 mg/kg/c/12hs.
Durante las formas nerviosas cualquier medicación y particularmente los corticoides, vitaminas, gangliosidos etc. son controvertidos.

Prevención:

Nobivac DH, Nobivac DHPPi, Nobivac Puppy DP.

Extraído de: Enfermedades infecciosas en perros y gatos
Editado por la División Sanidad Animal de Bayer Argentina S.A.
ASESORIA CIENTIFICA INTEGRAL
Profesor Dr. Ernesto Hutter (M.V.) UNCPBA (Tandil) y los Doctores (M.V.) Susana Martínez y Fernando Doti (Laboratorios Bayer)
LABORATORIO DE DIAGNOSTICO
Extraído de: Interpretación elemental de la bioquímica clínica en los animales pequeños, de los Doctores (M.V.) Patricia Rodríguez Jurado, Ernesto R. Hutter y Laura A Denzoin UNCPBA (Tandil).